Entrevista Juan Manuel de Prada
1- Su literatura se fija sobre todo en los aspectos aberrantes de la realidad, ¿por qué son estos aspectos los que más le interesan?
Bueno, lo marginal, lo que suele quedarse a oscuras, lo que no está iluminado por los focos, siempre tiene un gran atractivo para el escritor. Y yo , en concreto, siempre me he fijado en los recodos más oscuros del alma humana, porque creo que es un material literario estupendo, porque creo que la literatura tiene que explorar estas facetas que tienen que ver con lo irracional, con lo oscuro, con lo que queremos esconder y creo que es un extraordinario material literario. Creo que el campo de trabajo de un escritor es la naturaleza humana, en el más amplio sentido de la palabra, y es natural que dentro de esa naturaleza humana estén también los aspectos más oscuros.
2- ¿Le ha defraudado mucho el ser humano?
Digamos que tengo una visión poco optimista sobre el ser humano. Creo que en el ser humano conviven lo mejor y lo peor, conviven el cielo y le infierno, el barro y lo más excelso, entonces, de esa combinación pueden surgir mezclas muy diversas. Pero en líneas generales, yo te diría que siempre hay en el hombre un rescoldo de lo infernal. Aunque tratemos de sacar lo mejor de él, siempre hay un fondo de maldad, que suelo reflejar en mi obra.
3- ¿Cree posible que su obra de un giro hacia una visión más optimista?
Visión optimista no lo creo. Siempre digo que mi pesimismo es un pesimismo activo, no es un pesimismo que se regodea en lo oscuro. Entonces, yo creo que eso tiene que ver con la visión que cada uno tiene de la realidad. Si tu visión de la realidad no es optimista, no puedes convertirte de la noche a la mañana en un escritor optimista. Puedes ser un escritor más o menos esperanzado, puedes pensar que la realidad tiene solución, que las cosas pueden cambiar, pero el que seas esperanzado no quiere decir que vayas a ser optimista. Esta esa célebre frase que dice que un optimista es un pesimista mal informado. Creo que tenemos que ser realistas y el realismo no nos conduce a cierta visión sombría de la realidad.
4- Los personajes que más se mueven en su obra son los que están marginados, los que no tienen voz, ¿por qué los elige?
Bueno, fundamentalmente porque creo que son un material literario de primera magnitud. Lo que nos hace más humanos, sin duda alguna, es el sufrimiento. De hecho, creo que uno de los problemas de la literatura contemporánea es que al retratar un mundo en el que no hay dolor, o el dolor que hay es un dolor de pacotilla, o un dolor de gente caprichosa y de gente mimada, creo que la literatura pierde profundidad. Cuando uno lee a los grandes maestros de la novel, desde Dovstoieski hasta Dickens, pasando por Balzac, te das cuenta que son personajes que sufren, y esto les hace mucho más literarios. Creo que el sufrimiento curte, pero además hace que nuestras pasiones sean más intensas. Cuando alguien sufre, ama de una manera más intensa, odia de una manera más intensa y creo que es por eso por lo que generalmente me gustan personas que conocen el sufrimiento, me parecen personajes más literarios.
5- ¿Vive su literatura con compromiso social?
Sí. Creo que un escritor tiene que ser hijo de su tiempo y por tanto tiene que sentirse implicado por los problemas de su tiempo. En ese sentido sí siento que mi literatura hay un compromiso. Lo que pasa es que el compromiso suele estar muy asociado a determinadas posturas ideológicas y en ese sentido mi literatura ideológicamente no se acerca a esas posturas tradicionales de lo que se ha entendido como compromiso. Pero sí soy una persona que me siento implicada y concernida por los problemas de mi tiempo.
6- ¿Qué temas de nuestro tiempo son los que más le interesan?
Hay muchos temas. En la novela que sale a la venta mañana. ‘El séptimo velo’, trato el tema de la memoria, que creo que es un gran tema de nuestra época, un tema muy controvertido que provoca muchas opiniones encontradas. Hablo de los peligros de rastrear en la memoria. De los peligros que puede acarrear la mitificación del pasado o la trejiversación del pasado a nuestra conveniencia. En mi anterior novela ‘La vida invisible’ está tratado el tema de las personas olvidadas por la sociedad, las personas que no existen para la sociedad, de ahí el título, aquellas personas que no importan, que no interesan en nuestra sociedad del siglo XXI. Digamos que en líneas generales, los problemas de mi tiempo procuro hacerlos míos.
7- ¿Cree que hay una manera de explicar la memoria histórica de un modo objetivo?
Creo que solamente se podrá conseguir eso si hay un momento en el que somos capaces de mirar a nuestro pasado con misericordia. No para ajustar cuentas, sino con convencimiento de que hicimos cosas muy viles y también cosas muy heroicas, naturalmente, porque la vileza y el heroísmo conviven en el ser humano. Y cuando dirijamos esa mirada apiadada hacia el pasado, creo que quizá pueda surgir eso. Desgraciadamente en España esto no se ha logrado todavía, pero yo no desespero de que se logre en algún futuro. El paso previo será desideologizar la guerra civil y todo lo que condujo a la guerra civil. Creo que tenemos una visión muy ideologizada de la guerra civil. Presentamos siempre la guerra civil como un combate ideológico entre dos bandos y esto es falso, es decir, más allá de que hubiera unas ideologías en lucha, el 99% de las personas que participaron en esa guerra, murieron, combatieron en esa guerra , no eran personas ideologizadas. Si todos nos pusiésemos a reflexionar, nos daríamos cuenta de que hemos ideologizado demasiado esto y que más allá del trasfondo ideológico, lo que hay fueron personas que murieron, que sufrieron, que padecieron las consecuencias de una guerra que ellas no habían buscado y creo que desde ahí sería la vía posible para entender lo que ocurrió y para contemplarlo con piedad y con deseo de que no se repita. Creo que se puede hacer, naturalmente ese día está por llegar porque las guerras civiles duran 100 años, pero sí creo que algún día se podrá hacer. Creo que habrá un día en que la gente se acerque a esa guerra como una guerra del pasado, ideológicamente habrá también un día en que no signifique nada. En todos los conflictos de la humanidad ha habido razones ideológicas de fondo, pero con el paso del tiempo, esas razones ideológicas se desdibujan. Y creo que esto también ocurrirá con la guerra civil, habrá un momento en que las razones ideológicas de fondo serán un poco incomprensibles para las nuevas generaciones, o serán razones que pueden llegar a comprender, pero situándose en una óptica del pasado y en ese momento se empezará a hablar de la gente que padeció la guerra.
8- ¿Cuántas experiencias ha vivido a través de sus personajes?
Muchas, imagínate por cada personaje. Un escritor vive a través de sus personajes. Eso que decía Flaubert : “Madame Bovary soy yo”, eso es lo que nos ocurre a todos los escritores. Los escritores nos metemos en el pellejo de nuestros personajes y mientras estamos escribiendo un libro, vivimos a través de ellos. Entonces todos los estados de ánimo que retratamos, todas las circunstancias que esos personajes viven, nosotros las vivimos al menos anímicamente.
9- La profesión de escritor es para personas solitarias pero con un gran mundo interior, ¿se siente identificado?
Sí, creo que el escritor ha de tener un componente solitario, porque es un oficio solitario, es un oficio en el que te sirve de poco la ayuda de las personas que te rodean, te puede servir para darte fuerzas, pero para el trabajo en sí mismo es un trabajo en el que nadie te puede ayudar y luego creo que es muy necesario el mundo interior. De hecho, creo que uno de los problemas de la literatura contemporánea, es que el mundo interior se está agostando, se está empequeñeciendo, se está amustiando y creo que esto está siendo malo para la literatura. Pero creo que es fundamental, el mundo interior hay que cultivarlo muchísimo para ser escritor.
10- Constancia, disciplina y una gran capacidad de sacrificio. ¿Ha tenido que sacrificar muchas cosas por ser escritor? ¿Qué es lo que más le pesa?
Muchas cosas. Ninguna cosa me pesa porque creo que cuando uno tiene una vocación, tiene que responder a esa vocación y no hay ninguna fuerza que le haga cambiar su camino si realmente es una vocación, pero tienes que renunciar a muchas cosas: al amor, a diversiones, a muchas cosas.
11- ¿Cuál es la diferencia entre su yo articulista y su yo escritor?
Cuando escribes una novela o un libro de ficción, evidentemente estás creando un universo autónomo con lo cual yo creo que es un acto creativo puro. Cuando escribes en prensa, el universo te lo da la propia realidad, y los temas te los está dando la propia realidad, con lo cual es un acto más que de creación, de glosa de un mundo que ya existe. Entonces, en ese sentido yo diría que escribir en prensa es una creación literaria de segundo grado. Pero luego por lo demás, tratas de ser escritor siempre. Creo que el escritor no puede dejar de ser escritor cuando comenta la realidad, pero creo que el acto creativo por excelencia no es cuando escribes un artículo de actualidad sino cuando estás escribiendo sobre mundos puramente imaginarios.
12- ¿Cómo ve le panorama literario español?
Creo que estamos en una época muy confusa, en la que los medios de comunicación ejercen una distorsión muy fuerte sobre la literatura, donde muchas veces se consagran absolutas mediocridades, absolutas simplezas y creo que eso está alterando bastante la percepción que la gente pueda tener de la literatura. Por otra parte, al estar la literatura sometida a las leyes del mercado, al haberse convertido en un bien de mercado más, pues naturalmente hay que venderla. Se usan los mismos métodos que se utilizan para vender chorizos o calcetines y creo que esto también distorsiona la realidad. La propaganda llega un momento que anula la capacidad de juicio del lector y además existe el problema de la crítica literaria, que con frecuencia encumbra obras mediocres o te presenta como obras maestras libros de los que a lo mejor en un año, nadie se acuerda de ellos. Una época confusa.
13- ¿Ha conseguido ser el escritor que deseaba?
No, no. Creo que cuando uno se conforma con lo que es, ha empezado a morirse. He conocido a grandes escritores que llegó un momento en el que se sintieron orgullosos de lo que habían conseguido y a partir de ese momento, murieron como escritores. Creo que un escritor ha de estar siempre insatisfecho. Por otra parte, he de confesar que mi visión de la literatura no es una visión de logros específicos, por ganar un premio u otro. No creo que esa sea la satisfacción del escritor, creo que el escritor debe buscar su satisfacción en el trabajo diario, constante, en el tratar de superarse cada día, en tratar que el libro siguiente sea mejor que el anterior. Y eso no se acaba nunca, o se acaba el día que uno descubre que ya no tiene nada más que contar. La insatisfacción es el motor del trabajo de un artista.
14- ¿Encuentra similitudes en su trabajo con el de otros artistas de su generación?
No, pero tampoco las veo entre sí. Yo creo que hoy día el concepto de generación es un concepto obsoleto. Las generaciones literarias, más allá de las circunstancias cronológicas que las unía, les unía otras muchas cosas. Les unía en primer lugar, amistad, en aquellos años la comunicación era mucho más complicada que ahora y estos escritores estaban viéndose constantemente, participaban en las mismas tertulias, son escritores que tenían unas influencias muy similares. En aquellos años de la generación del 98 o la del 27, el tráfico cultural era menor. Se traducían a muchos menos autores extranjeros. Por ejemplo, todos los autores del 98 leían a Nietzche, y estaban influidos por él. Pero hoy día se traducen a tantos autores y las influencias son tan dispares, que no creo que se pueda hablar de generación. No hay rasgos que permitan que cristalicen generaciones. En ese sentido, creo que dos escritores del mismo tiempo, de la misma edad, pueden estar bebiendo de influencias tan dispares que al final que creo que el concepto de generación ya no tiene sentido.
15- ¿Dónde está su paraíso vital?
Yo en ese sentido soy una persona bastante idealista, no creo que el paraíso esté en la tierra. Creo en la posibilidad de una vida futura, y creo que esta vida que pasamos aquí, no te voy a decir que sea un cúmulo de penalidades, porque también hay momentos buenos, pero no deja de ser una especie de preparación, o así lo quiero ver yo. Creo que cuando crees que el paraíso está en la tierra, una de dos: o caes en el hedonismo más desatado, es decir, quieres disfrutar de cada instante, lo cual te puede llevar a la autodestrucción, o por el contrario caes en el escepticismo más absoluto., entonces piensas que la vida es una mierda, que no merece la pena ser vivida, etcétera. No creo en los paraísos terrenales Creo en la posibilidad de una vida futura. Creo que en nuestro tránsito por la tierra, debemos tratar de dar lo mejor de nosotros mismos y esa quizá se ala manera de hacerla más llevadera. Entregarnos a nuestra vocación, luchar por aquello que queremos, quizá sea esa una especie de paraíso terrenal.