Alejandra Vallejo-Nágera: "Poner nuestra felicidad en manos de otros es venderse"
Qué relación existe entre la estabilidad emocional, laboral y sentimental y la felicidad?
Enorme, brutal. La felicidad es una cuestión de actitud, en realidad es una experiencia interna, pero en ningún caso está desligada de las acciones y de las actuaciones que acometemos para conseguir esta actitud y, por lo tanto, la felicidad.
Álex Rovira comentaba que no deberíamos dejar que nuestra felicidad dependiera de cosas ajenas, ¿está de acuerdo?
Es que poner nuestra felicidad en manos de otros es venderse de alguna manera a otros, es estar dispuestos a que los otros decidan por nosotros y nos decidan querer, decidan abandonarnos y no, la felicidad es algo que va de dentro a fuera. Uno tiene que sentirse bien consigo mismo, distinguir lo que quiere, lo que desea y lo que espera, y, en función de eso, elegirá mejores opciones a su alrededor.
¿De qué depende que alcancemos la felicidad en el siglo XXI?
Es la meta de todos. Cuando les pregunto a mis alumnos en la universidad ¿qué queréis? se quedan bastante sorprendidos porque si les pregunto ¿qué no quieres? me están contestando hasta el día siguiente, pero desde el momento en el que no sabes lo que quieres, no sabes muchas veces qué tienes que hacer para obtenerlo. No obstante, si les pregunto qué es lo que más les importa en esta vida, qué es aquello de lo que no podrías prescindir, casi todos me hablan de felicidad. Luego la felicidad no es un concepto utópico, es algo deseable y, en algún momento de nuestra vida la hemos experimentado, por eso volvemos a desearla y en el siglo XXI es estupendo que sigamos pensando que podemos ser felices.
¿Estamos demasiado obsesionados con alcanzar la felicidad?
Es que la felicidad no es una meta. Suena como una meta que está lejos y que brilla mucho. Sin embargo no es verdad. La felicidad está en cada día, en los pequeños gestos sobre todo. Hay una definición que me parece extraordinaria: "la felicidad no es tener lo que se quiere sino desear lo que se tiene". Tomar conciencia de qué factores tienes en tu vida diaria que funcionan, que van bien, que contribuyen a que sigas creciendo y aprendiendo. Y en el momento en el que tu orientación se dedica a estos pequeños factores que ya forman parte de tu vida, te vas a sentir más impulsado a hacer que esto crezca, se desarrolle y se vuelva pleno y te vuelvas pleno.
¿Qué avances ha hecho la ciencia sobre la felicidad?
Ha hecho bastantes. De entrada ha dado importancia al tema de las emociones. Durante siglos se ha dado prioridad y se ha valorado mucho más el raciocinio, la inteligencia, la cabeza, todo lo que gestiona la cabeza, el cerebro frontal, la lógica. De unos años a esta parte empiezan los científicos a comprender que la lógica no tiene ningún peso específico o tiene un peso específico, pero no tiene mucho sentido si no se contrasta con las emociones. Hay personas que por lógica viven una vida que no quieren vivir y son personas infelices. Desde el momento en el que se establece una conexión, una coherencia entre deseos y oportunidades, la cosa empieza a funcionar mucho mejor. Y también la ciencia ha avanzado en el sentido de que la infelicidad, llevar una vida que no te gusta, te hace enfermar. No sólo hace enfermar tu felicidad, tu conducta, sino también tu cuerpo. Cada vez están más convencidos los científicos de que determinadas enfermedades reales, como pueda ser un cáncer, pueden tener un origen -no todas- en una emoción negativa no resuelta que se deja para ver si el tiempo lo cura, se deja para ver si la razón lo cura, pero la razón no lo cura, con lo cual, esa emoción negativa va manifestándose cada vez con mayor pujanza, hasta que termina manifestándose a través del cuerpo. Los dolores de espalda, por ejemplo, están muy relacionados con sobrecargas que cargamos sobre nuestras espaldas y que corresponde a otros llevar a cabo. El típico dolor de la madre ama de casa que tiene que recoger el cuarto de sus hijos cuando los hijos tienen más de 20 años. Esa mujer está asumiendo una responsabilidad que no le corresponde y enseguida le duele la espalda. Y con eso, todo lo demás.
Los niños y los adolescentes de hoy ¿son más infelices porque centran su felicidad en cosas materiales?
Indudablemente entre entretener, hacer y ser, lo que da la felicidad es el ser no el tener. Y es verdad que los niños, pero no los de ahora, han querido sobre todo tener. Lo que ha variado en el tiempo, desde mi generación a esta es que lo que nosotros teníamos, nos lo ganábamos, hacíamos un esfuerzo para obtenerlo. Hoy, los niños y los adolescentes han perdido el placer de la conquista. Cualquier esfuerzo que les exija una meta no les merece la pena porque lo van a conseguir por otras vías. Tenemos una enorme responsabilidad los padres que hemos hiperprotegido a nuestros hijos. Lo veo en la universidad -doy clase en quinto, profesionales el año que viene- a veces me pasma la falta de madurez que tienen. ¿Qué es madurez? aprender a distinguir entre lo que uno quiere y lo que a uno le conviene. La gente joven hoy día sólo está pensando en lo que quiere y no tanto en lo que le conviene.
¿Cómo se educa hoy?
Con dificultad, la verdad, porque nuestros hijos cuentan con una enorme cantidad de información además de la de los padres. Durante generaciones nuestros padres eran nuestra guía, marcaban el camino, nos protegían o nos sentíamos protegidos en la mayoría de los casos, pero, hoy día hay mucha influencia externa, con lo cual los padres han perdido su anclaje como punto de referencia y también, en muchos casos, su autoridad, que la tiene más internet o los amigos que los padres.
¿Cuál es el truco de la gente feliz?
El truco de la gente feliz es fijarse en lo que tienes de bueno porque hay tantas personas que se centran en lo que no funciona, y es bueno, dedicarse a lo que no marcha bien, porque es la única manera de cambiarlo, pero no darle peso específico a lo que no funciona y dárselo a lo que sí funciona. Porque con lo que sí funciona, puedes solucionar lo que no marcha tan bien.